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Calefacción
radiante en el suelo
El objetivo de un sistema de calefacción es calentar en invierno
los locales habitados por personas.
No
obstante, un buen sistema de calefacción no debe limitarse
solamente a calentar, sino que deberá regular la pérdida
de calor del cuerpo humano durante las épocas frías
del año, estableciendo un equilibrio térmico entre
el cuerpo y el ambiente que lo rodea para así obtener el
máximo bienestar fisiológico-térmico.
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El sistema de calefacción radiante “Cecatherm®” es uno de los sistemas que mejor logra este objetivo,
ya que tiene en cuenta la "temperatura resultante" (media entre
la temperatura del aire y el de las superficies), temperatura a la
cual el cuerpo humano es sobre todo sensible y uno de los factores
más indicativos del grado de confort alcanzado en un local.
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Este sistema de calefacción se caracteriza por utilizar grandes
superficies, con lo cual trabaja a muy baja temperatura.
El funcionamiento
es muy sencillo. En el momento en que la totalidad de la superficie
se encuentra a una moderada temperatura, la energía calorífica
se difunde instantáneamente por todo el local. Parte de esta
energía será captada por las paredes, suelo y objetos
fríos que existan en el local, los cuales se irán
calentado. Otra parte será reflejada, precisamente por estos
mismos objetos y paredes, en todas las direcciones y a todos los
niveles. Al mismo tiempo, el aire ambiental, que no absorbe radiación
alguna, se calienta poco a poco por contacto con paredes y objetos,
originándose así una ligerísima corriente de
convención que contribuye a mantener una temperatura constante
y confortable a todos los niveles y zonas de la estancia.
La temperatura ambiente
es entonces homogénea en el espacio y en el tiempo, las superficies
están templadas. La sensación de calor es idéntica
en todos los puntos del volumen y del cuerpo, consiguiéndose
así que el equilibrio térmico del calor emitido por
el cuerpo hacia su alrededor sea perfecto.
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Es de todos conocido
el entusiasmo que los romanos tenían por las termas como
lugar de descanso y confort.
Bajo el bello suelo
de muchos mosaicos romanos se ha podido comprobar la existencia
de verdaderos irradiadores de calor, que partiendo de un
hogar (praefernium) situado debajo de la casa distribuía
los gases de combustión por espacios huecos (hipocausto)
existentes debajo de la vivienda, proporcionado calor a las habitaciones
e incluso al pavimento de patios abiertos o atrios. También
en las cúpulas y bóvedas de baños romanos se
aplicaban el sistema mediante ladrillos huecos y tubos de arcilla.
El hombre medieval
pagó luego con mucho frío, el no haber aprovechado
la enseñanza de los romanos en materia de calefacción.
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La Cía. GRUPO CECA
ha racionalizado de nuevo el proceso. Ahora se puede distribuir
el calor, otra vez, de una forma homogénea en lugares públicos
y privados, incluso lugares destinados a la cría de animales
o cultivo de plantas. Los folios calefactores “Cecatherm®”
permiten la distribución
del calor "a la romana" por todo el recinto, sin limitarlo
a paredes o puntos de convección, y encima sin necesidad
de encender chimeneas o calderas, pues el sistema “Cecatherm®”
se alimenta eléctricamente y con un régimen de muy
bajo consumo.
El folio radiante
“Cecatherm®”
es otro buen ejemplo del significado del concepto de tecnología
avanzada, en este caso para recuperar una parte del sentido común
de los antiguos.
La calefacción
por el suelo en la actualidad.
Con el texto anterior
se realizaron múltiples inserciones de publicidad institucional
en diferentes revistas españolas.
Vincular los conocimientos
de los romanos en materia de calefacción a las nuevas tecnologías
en profundidad, puede aportar soluciones excelentes a la hora de
calentar y proporcionar confort ambiental a la vivienda.
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El calentamiento
del suelo directamente, por medio de sistemas eléctricos,
proporciona ventajas importantes al no utilizar ningún tipo
de liquido previamente calentado, siempre causante de grandes inercias
térmicas.
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Hoy el calentamiento
debe hacerse en cada habitación a calefactar de forma independiente,
no existiendo ningún tipo de vinculación técnica,
ni térmica entre las habitaciones de una vivienda. Cada habitación
o local se controla con total autonomía de regulación
y de encendido.
El poliéster
incorporado al suelo, como elemento soporte del conjunto térmico
aporta la garantía de durabilidad e indestructibilidad, características
estas de los elementos que componen el sistema que estudiamos.
Pulsa un interruptor,
del mismo modo que se pulsa para encender la luz, es la ventaja
más primordial de un sistema de calefacción moderno
incorporado al suelo.
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Características
La calefacción
en el suelo, en la actualidad, proporciona al mismo tiempo la posibilidad
de ser directa y de acumular energía en toda su superficie;
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energía controlada y ajustada a las necesidades térmicas
más inmediatas de la vivienda. Este dato, que se detalla,
puede ser relevante. Por ejemplo, si consideramos un local de 100
m2 , con un recrecido sobre el sistema de calefacción
de diez centímetros, nos encontramos con un volumen de mortero
equivalente a
100 + 0,10
= 10 m3
Esto equivaldría
a diez gigantescas piedras radiadores dentro de la vivienda de 1
m3 , cada una con una temperatura media de la masa próxima
a los 35 ºC.
Como puede verse,
la capacidad de acumulación controlada, es enorme teniendo
la particularidad de que la energía esta distribuida en toda
la superficie del local (aprovechamiento de la Tarifa Nocturna).
El total aislamiento
del suelo concentra el calor íntegramente en la solera. El
calor está perfectamente regulado mediante termostatos de
sonda y termostatos de ambiente, siendo prácticamente nulos
los espacios dedicados a estas zonas de control.
En definitiva, la
calefacción en el suelo hoy en día goza de una alta
tecnología y aunque basada en conceptos térmicos de
hace dos mil años, incorpora materiales de primerísima
vanguardia al sistema.
A continuación
vamos a desarrollar las diferentes aplicaciones de la lámina
“Cecatherm®”
en el suelo. Aunque tratemos de abarcar todas las soluciones posibles,
siempre caben algunas que quedarán para el diseño
e interpretación del proyectista.
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La
calefacción en suelo se puede ejecutar según dos directrices
básicas, la primera es la calefacción en suelo directa
y la segunda es la calefacción en suelo por acumulación.
Calefacción
directa
Cuando el espesor
de la masa del suelo es pequeña, menor de 3 cms., los materiales
que la componen tienen un poder de transmisión térmica
elevada. Se puede decir que la calefacción de suelo es directa.
Por los materiales que recubren los elementos calefactores, este
tipo de calefacción se puede dividir en:
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Con suelo
de madera.
Aplicar el
folio radiante a un suelo de madera es sencillo y al mismo
tiempo muy confortable, ya que los resultados térmicos
aportados al local calefactado son excelentes.
Una caracteristica
importante para éste tipo de ejecución es la
humedad relativa de la madera, que no ha de ser superior al
8% y es muy conveniente tener precaución de encender
el sistema de calefacción antes de proceder al barnizado
de la madera. La madera nunca tendrá problemas si se
cumple con el requisito arriba mencionado. Además,
el control de temperatura en superficie nunca sobrepasará
los 29 ºC (conforme Normativa) ya que el sistema irá
regulado por un termostato sonda.
Asimismo, y
con referencia a la propia solera, hacer mención especial
que la solera deberá ser comprobada respecto a su grado
de humedad con un higrómetro
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Con suelo
hueco desmontable.
Esta aplicación
está siendo muy bien acogida, a pesar de ser una tecnología
muy reciente, sobre todo en el campo de oficinas o locales
que requieran versatilidad y rapidez de instalación,
tanto para el montaje, como para desmontar con facilidad.
Admite, además, la posibilidad de alojar otras instalaciones
tanto eléctricas como de fontanería, en el falso
suelo.
La aplicación
de la lámina térmica es muy sencilla, siendo
recuperable todo el sistema en cualquier momento. Su aplicación
es ideal en oficinas, hospitales, colegios ....

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Calefacción por acumulación
Cuando se trata de
acumular energía en el solado, caracteristica ésta
fundamental de la calefacción por acumulación en el
suelo, hay que pensar en utilizar espesores de recrecido mayores
a 4 cms. y menores de 15 cms., para poder así disponer de
una masa a calentar magnitudes considerables. Si a esto añadimos
una superficie lo más amplia calefactada, nos encontramos
con un volumen importante de mortero de cemento y solado, dispuestos
a recibir kilocalorías para después disiparlas durante
el día.

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