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Calor
El calor es una
forma más de energía. Es de igual magnitud que la
energía cinética (debida a su velocidad) o a la
energía potencial (creada por un campo). Por ello, el calor
puede transformarse, en mayor o en menor proporción, en
cualquier otro tipo de energía.
Macroscópicamente,
el calor es la manifestación del movimiento de agitación
de las moléculas de un cuerpo, siendo su valor proporcional
a la temperatura.
Una instalación
de calefacción supone la aportación de calor en
un recinto con el fin de mantener en un cierto valor la temperatura
interior del mismo. Esta aportación de calor es necesaria,
no porque este se consuma sino porque es disipado por el recinto
al producirse las pérdidas hacia el exterior.
Entre dos cuerpos
a diferente temperatura se establece, inevitablemente, un flujo
de calor desde el cuerpo más caliente al cuerpo más
frío, hasta que se establece el equilibrio de temperaturas.
Esta transmisión de calor se realiza por tres fenómenos
diferentes: conducción, convección ó radiación.
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